Los hemisferios cerebrales
Hemisferios cerebrales
Si se observa al cerebro desde arriba, resulta
inmediatamente obvio que se divide en dos desde adelante hacia atrás. Hay, de
hecho, dos hemisferios, como si tuviésemos dos cerebros en nuestras cabezas en
lugar de solo uno. Por supuesto, esas dos mitades están íntimamente unidas por
un arco de sustancia blanca, llamado cuerpo calloso.
Aunque ambos hemisferios humanos son opuestos, no son la
imagen geométrica invertida uno del otro. Las diferencias funcionales entre
hemisferios son mínimas y sólo en algunas pocas áreas se han podido encontrar
diferencias en cuanto a funcionamiento.
Normalmente, en el hemisferio izquierdo residen el lenguaje,
las matemáticas y la lógica. El derecho se ocupa de la orientación espacial, el
reconocimiento de caras, la imagen corporal y la capacidad de apreciar el arte
y la música.

Los investigadores han descubierto que las dos partes tienen
alguna especialización. El hemisferio izquierdo está relacionado con la parte
derecha del cuerpo (normalmente), y el hemisferio derecho está relacionado con
la parte izquierda del cuerpo. Además, es el hemisferio izquierdo el que
normalmente tiene el lenguaje, y parece ser el principal responsable de
sistemas similares como las matemáticas y la lógica. El hemisferio derecho
tiene más que ver con cosas como la orientación espacial, el reconocimiento de
caras, y la imagen corporal. También parece que gobierna nuestra capacidad de
apreciar el arte y la música.
Hay muchas anécdotas interesantes que vienen de su
investigación. Por ejemplo, resulta que, aunque el hemisferio izquierdo tiene
el lenguaje, es bastante malo para el dibujo. El hemisferio derecho, que
controla la mano izquierda, podría dibujar bastante bien.
La lógica y las actividades intelectuales hacen uso,
preferentemente, del córtex prefrontal
El cuerpo calloso mantiene la comunicación entre las dos
mitades de nuestro cerebro. Relacionado con las distintas áreas, se ha dicho
que el lenguaje y la lógica dotan al individuo de mayor capacidad de adaptación
al medio. Las áreas más especializadas en el lenguaje son la de Broca y la de
Wernicke (estas áreas se encuentran en la mayoría de los individuos en el
hemisferio izquierdo) y las áreas más involucradas en la lógica y actividades
intelectuales se ubican principalmente en la corteza prefrontal.

Especialización de la corteza cerebral
Recientes investigaciones indican que el ejercicio es
beneficioso para mejorar la función cerebral y el estado de ánimo e incrementar
el aprendizaje. Al incrementar la capacidad de los glóbulos para absorber el
oxígeno, el ejercicio mejora las funciones muscular, pulmonar, cardiaca, y
también la cerebral. El oxígeno es un elemento de vital importancia en el
funcionamiento del cerebro, y por lo tanto, para el aprendizaje y la memoria.
El oxígeno es trasportado por la sangre, pero si se ve potenciado por el ejercicio
físico se pueden aumentar las capacidades del cerebro y promover la
neuroplasticidad, además de ayudar a evitar estrés.
Es por ello que el ejercicio físico en las aulas debería de
contar con más apoyo por parte de las instituciones educativas y de la
comunidad educativa. La educación física debería acompañar todos y cada uno de
los procesos de aprendizaje.
Además, el ejercicio físico resulta a su vez beneficioso
para la socialización y control de las emociones e incluso, como se ha
demostrado en numerosos estudios, puede ayudar a reducir el nivel de
agresividad y la depresión en las personas (a lo largo de toda la vida).
Los lóbulos del cerebro y sus distintas funciones
Es muy habitual creer que los pensamientos, sentimientos y emociones humanas tienen su origen en dos partes del cerebro que trabajan conjuntamente: los hemisferios cerebrales, dos mitades prácticamente idénticas entre sí que se distinguen por los procesos que se llevan a cabo en ellos.
Esta idea, aunque es cierta en parte, aporta una explicación muy simple acerca de nuestro funcionamiento, porque dentro de cada hemisferio podemos encontrar una cantidad casi infinita de estructuras orgánicas encargadas de realizar diferentes tareas y funciones que influyen en nuestro comportamiento.
Aspectos básicos sobre los lóbulos del cerebro
Anatómicamente, es muy fácil reconocer la división que existe entre los dos hemisferios del cerebro, porque vistos desde arriba un espacio notable los mantiene separados. Se trata de la cisura interhemisférica, que es algo así como una grieta rectilínea que separa las partes superiores y más superficiales del encéfalo y delimita dónde empieza un hemisferio cerebral y dónde acaba otro.
Sin embargo, más allá de este signo tan evidente gracias al cual podemos hacernos una idea muy superficial sobre la anatomía del cerebro, si lo que queremos examinar es la estructura de cada uno de estos elementos la cosa se complica. Cada hemisferio está cubierto por una capa llamada corteza cerebral (que es la parte más visible del cerebro y parece estar lleno de arrugas y surcos), y esta corteza puede dividirse en diferentes parcelas atendiendo a sus distintas funciones y localizaciones.
Estas parcelas son los lóbulos del cerebro, y a continuación puedes leer sus aspectos más básicos.
Lóbulo frontal
En los humanos, es el más grande de los lóbulos del cerebro. Se caracteriza por su papel en el procesamiento de funciones cognitivas de alto nivel tales como la planificación coordinación, ejecución y control de la conducta. Por extensión, también hace posible el establecimiento de metas, la previsión, la articulación del lenguaje y la regulación de las emociones. Además, del lóbulo frontal nace la capacidad para tener en cuenta a los demás y establecer teoría de la mente.
En definitiva, es uno de los lóbulos cerebrales con un papel más destacado en las funciones que relacionaríamos de un modo más directo con la inteligencia, la planificación y la coordinación de secuencias de movimientos voluntarios complejos. Esta parte de la corteza es propia de animales vertebrados y es especialmente grande en los mamíferos y las aves, ya que estos grupos evolutivos contienen las especies más inteligentes del planeta.
Lóbulo parietal
Se encuentra entre los lóbulos frontal y occipital (de color amarillo en la imagen). Se encarga principalmente de procesar información sensorial que llega de todas las partes del cuerpo, como el tacto, la sensación de temperatura, el dolor y la presión, y es capaz de relacionar esta información con el reconocimiento de números. También hace posible el control de los movimientos gracias a su cercanía a los centros de planificación del lóbulo frontal.
Además, recibe información visual proveniente del lóbulo occipital y trabaja creando asociaciones entre este tipo de datos y otros inputs provenientes de otras áreas.
Lóbulo occipital
En los seres humanos, es el menor de los cuatro principales lóbulos del cerebro y se encuentra en la zona posterior del cráneo, cerca de la nuca (aparece pintado de rojo en la ilustración). Es la primera zona de la neocorteza a la que llega la información visual. Por lo tanto, tiene un papel crucial en el reconocimiento de objetos cuya luz es proyectada sobre la retina, aunque por sí misma no tiene la capacidad para crear imágenes coherentes. Estas imágenes son creadoas a partir del procesamiento de estos datos en unas zonas del cerebro llamadas áreas de asociación visual.
El lóbulo occipital manda información sobre la visión hacia otros lóbulos cerebrales a través de dos canales de comunicación diferentes.
El primero de ellos, que va hacia la zona frontal del cerebro a través de la zona ventral (es decir, la más alejada de la zona superior de la cabeza), procesa información sobre el "qué" de lo que se ve, es decir, el contenido de la visión.
El segundo canal, que va hacia la parte frontal a través de la zona dorsal (cercana a la coronilla), procesa el "cómo" y el "dónde" de lo que se ve, es decir, aspectos del movimiento y la localización en un contexto más amplio.
Lóbulo temporal
Los lóbulos temporales de cada hemisferio se encuentran a los laterales del cerebro, dispuestos horizontalmente y pegados a las sienes (uno de ellos aparece marcado en verde en la imagen). Reciben información de muchas otras áreas y lóbulos del cerebro y sus funciones tienen que ver con la memoria y el reconocimiento de patrones en los datos provenientes de los sentidos. Por lo tanto, juega un papel en el reconocimiento de rostros y voces, pero también en el recuerdo de palabras.
Ínsula
La ínsula es una parte de la corteza que queda oculta entre el resto de lóbulos del cerebro y para verla, es necesario apartar entre sí los lóbulos temporal y parietal. Es por eso que frecuentemente no es tenida en cuenta como un lóbulo más.
Está pegada a estructuras encargadas de hacer posible la aparición de emociones y probablemente se encarga de mediar entre estas y los procesos cognitivos que se realizan en el resto de lóbulos del cerebro.
