Objetivo: Que alumno comprenda los valores básicos de la ética profesional.
Actividad a realizar.
Elabora 10 preguntas con respuestas sobre tema.
En el transcurso de la vida, los individuos tendrán que tomar decisiones respecto a la actividad a la cual dedicarán nuestra vida, casi todos tienen la necesidad de elegir alguna profesión o actividad para desarrollar y no sólo como una forma de subsistencia sino también porque se desea realizar aquello que es una fuente de satisfacción personal. De esa actividad no solamente son importantes los resultados, existe un elemento inseparable de carácter ético, ya que ese trabajo puede hacerse “bien” o “mal”, así como la vida es posible vivirla “bien” o “mal”.
La ética en el sentido profesional, tiene que ver con la parte interior de cada persona, se encuentra implícita en la forma de llevar a cabo el quehacer profesional. Conlleva otros valores como la responsabilidad, la honestidad intelectual y la entrega vocacional.
Independientemente de lo que suceda dentro de la persona, de su estado de ánimo, situación económica, y de lo que ocurra a su alrededor, la responsabilidad profesional le obliga a hacer su trabajo como si fuera el mejor momento, suceda lo que suceda. Cuando se actúa con ética se debe entender que se ha logrado unir la práctica profesional con la vida propia y con la de los demás, en un profundo y natural sentido comunitario, en el cual ya no son cosas distintas lo que se hace y la vida propia. Es por ello, que se dice que la ética tiene que ver con cada uno en cada momento que se vive, por ejemplo, el contador público, no es ético sólo dentro de un horario de trabajo, el médico no lo es sólo en el tiempo que se encuentra dentro de su consultorio.
El compromiso con la actividad profesional se adquiere como una lealtad con la propia decisión profesional. Cuando se realiza una actividad sin ética profesional o ética del trabajo se reduce a la realización de una actividad que sólo permite obtener dinero, no se cumple con una actividad profesional.
En situaciones normales de vida, no se trabaja principalmente por la obtención de un sueldo, o una remuneración, sino por la necesidad de cumplir con el compromiso de hacer algo que permita ser lo que se desea ser. Conjuntamente con otros actos morales la ética en el trabajo nos hace honorables. Cuando se falla moralmente, de alguna forma se deja de ser un poco lo que se es. Una forma de deshumanización se presenta cuando millones de personas hacen lo que pueden por necesidad, disminuidos en su libertad, hacen sólo lo que pueden hacer y no lo que desearían hacer y ser. Esto les origina un vacío existencial, espiritual, psíquico que les lleva a tener un sentimiento de estar subsistiendo en vez de existiendo.
La ética profesional es fundamentalmente un compromiso con lo que se “hace”, con lo que cada persona decide y tiene poco o nada que ver con lo que se sabe. Uno mismo puede ser un buen maestro o uno malo, un buen alumno o un mal alumno, todo depende de realizar bien o mal el trabajo realizado. Si se realiza mal puede ser calificado de comportarse sin ética profesional.
la ética no permite infidelidades o violaciones, una falla profesional es algo muy grave, el que las comete no es un profesional en falta, simple y definitivamente ya no lo es más. Un médico que se pone al servicio de la muerte, deja de ser un médico aunque siga teniendo el título en una pared de su consultorio. La ética del trabajo obliga a desear que lo que se hace siempre quede bien hecho.
Cada actividad profesional puede tener su código de ética, reglas o normas, explícitamente o no declarados. Y es necesario entender el sentido exacto en el que el quehacer profesional puede ser ético o puede no serlo.
La ética profesional no depende sólo del cumplimiento de ciertas normas o códigos de ética del gremio profesional correspondiente. No se trata de la aceptación o no de ciertas reglas. Debe entenderse que el comportamiento moral o ético es libre, consciente y responsable de sus consecuencias, independientemente de sus intenciones. Un código de tipo moral sólo busca orientar de la mejor manera las decisiones personales, las cuales una vez que han sido tomadas pueden ser objeto de aprobación o desaprobación.
Respecto al valor de la responsabilidad que se había mencionado, podemos decir que es la imposibilidad de apelar a un pretexto, (por bueno que este fuera) para justificar el hecho de no haber realizado lo que vital y profesionalmente se tenía que hacer.
Quien actúa en su trabajo profesionalmente, lo hace principalmente por la satisfacción de cumplir y hacer bien las cosas. No existen dobles intenciones, no se busca el aplauso y el reconocimiento o la adulación de los demás, sino como un medio para estar bien con uno mismo. La satisfacción se convierte en una fuerza interior que permite disfrutar lo que somos y lo que hacemos. Las profesiones tienen como finalidad el bien común, nadie es profesional para sí mismo, es necesario el servicio a la comunidad.
La falta de comportamiento ético por los profesionales no solo afecta el prestigio personal y el de cada profesión, sino también perjudica a la comunidad.
la reflexión y la conciencia de la ética profesional pueden contribuir significativamente a evitar que en el ejercicio profesional se presenten los siguientes problemas:
a) Abuso de poder: es decir, ejercerlo para favorecer a otros.
b) Conflicto de intereses: crear normas en el trabajo que beneficien en lo personal a personas identificables.
c) Nepotismo: hacer participar a miembros de la familia de los beneficios de pertenecer a una organización. d) Incompetencia: conocido como “Principio de Peter”: (1977) que establece que: “toda je-rarquía, todo empleado, tiende a ascender hasta alcanzar su nivel de incompetencia”, “para todo puesto de trabajo que existe en el mundo, hay alguien en algún lugar que no puede desempeñarlo. Dado un periodo de tiempo y suficientes ascensos, llegará finalmente a ese puesto de trabajo y permanecerá en él, desempeñándolo chapuceramente, frustrando a sus compañeros y erosionando la eficiencia de la organización” (Peter, 28).
e) Soborno: aceptar obsequios o regalos a cambio de dar una atención especial a favor de alguien en pago de actos inherentes a sus funciones.
f) Lealtad excesiva: mentir para cubrir a un superior o realizar todas las actividades que le sean encomendadas, aún en contra de principios morales.
g) Falta de dedicación y compromiso: no realizar el máximo esfuerzo en su trabajo, perder el tiempo deliberadamente.
h) Abuso de confianza: utilizar los recursos de una organización para su uso personal o para hacer uso indebido de los mismos. i) Egoísmo: preferir el beneficio propio en detrimento de otro.
j) Encubrimiento: guardar silencio y no denunciar a un traidor. Movido por su amistad, temor o conveniencia.
Actividad a realizar.
Elabora 10 preguntas con respuestas sobre tema.
En el transcurso de la vida, los individuos tendrán que tomar decisiones respecto a la actividad a la cual dedicarán nuestra vida, casi todos tienen la necesidad de elegir alguna profesión o actividad para desarrollar y no sólo como una forma de subsistencia sino también porque se desea realizar aquello que es una fuente de satisfacción personal. De esa actividad no solamente son importantes los resultados, existe un elemento inseparable de carácter ético, ya que ese trabajo puede hacerse “bien” o “mal”, así como la vida es posible vivirla “bien” o “mal”.
La ética en el sentido profesional, tiene que ver con la parte interior de cada persona, se encuentra implícita en la forma de llevar a cabo el quehacer profesional. Conlleva otros valores como la responsabilidad, la honestidad intelectual y la entrega vocacional.
Independientemente de lo que suceda dentro de la persona, de su estado de ánimo, situación económica, y de lo que ocurra a su alrededor, la responsabilidad profesional le obliga a hacer su trabajo como si fuera el mejor momento, suceda lo que suceda. Cuando se actúa con ética se debe entender que se ha logrado unir la práctica profesional con la vida propia y con la de los demás, en un profundo y natural sentido comunitario, en el cual ya no son cosas distintas lo que se hace y la vida propia. Es por ello, que se dice que la ética tiene que ver con cada uno en cada momento que se vive, por ejemplo, el contador público, no es ético sólo dentro de un horario de trabajo, el médico no lo es sólo en el tiempo que se encuentra dentro de su consultorio.
El compromiso con la actividad profesional se adquiere como una lealtad con la propia decisión profesional. Cuando se realiza una actividad sin ética profesional o ética del trabajo se reduce a la realización de una actividad que sólo permite obtener dinero, no se cumple con una actividad profesional.
En situaciones normales de vida, no se trabaja principalmente por la obtención de un sueldo, o una remuneración, sino por la necesidad de cumplir con el compromiso de hacer algo que permita ser lo que se desea ser. Conjuntamente con otros actos morales la ética en el trabajo nos hace honorables. Cuando se falla moralmente, de alguna forma se deja de ser un poco lo que se es. Una forma de deshumanización se presenta cuando millones de personas hacen lo que pueden por necesidad, disminuidos en su libertad, hacen sólo lo que pueden hacer y no lo que desearían hacer y ser. Esto les origina un vacío existencial, espiritual, psíquico que les lleva a tener un sentimiento de estar subsistiendo en vez de existiendo.
La ética profesional es fundamentalmente un compromiso con lo que se “hace”, con lo que cada persona decide y tiene poco o nada que ver con lo que se sabe. Uno mismo puede ser un buen maestro o uno malo, un buen alumno o un mal alumno, todo depende de realizar bien o mal el trabajo realizado. Si se realiza mal puede ser calificado de comportarse sin ética profesional.
la ética no permite infidelidades o violaciones, una falla profesional es algo muy grave, el que las comete no es un profesional en falta, simple y definitivamente ya no lo es más. Un médico que se pone al servicio de la muerte, deja de ser un médico aunque siga teniendo el título en una pared de su consultorio. La ética del trabajo obliga a desear que lo que se hace siempre quede bien hecho.
Cada actividad profesional puede tener su código de ética, reglas o normas, explícitamente o no declarados. Y es necesario entender el sentido exacto en el que el quehacer profesional puede ser ético o puede no serlo.
La ética profesional no depende sólo del cumplimiento de ciertas normas o códigos de ética del gremio profesional correspondiente. No se trata de la aceptación o no de ciertas reglas. Debe entenderse que el comportamiento moral o ético es libre, consciente y responsable de sus consecuencias, independientemente de sus intenciones. Un código de tipo moral sólo busca orientar de la mejor manera las decisiones personales, las cuales una vez que han sido tomadas pueden ser objeto de aprobación o desaprobación.
Respecto al valor de la responsabilidad que se había mencionado, podemos decir que es la imposibilidad de apelar a un pretexto, (por bueno que este fuera) para justificar el hecho de no haber realizado lo que vital y profesionalmente se tenía que hacer.
Quien actúa en su trabajo profesionalmente, lo hace principalmente por la satisfacción de cumplir y hacer bien las cosas. No existen dobles intenciones, no se busca el aplauso y el reconocimiento o la adulación de los demás, sino como un medio para estar bien con uno mismo. La satisfacción se convierte en una fuerza interior que permite disfrutar lo que somos y lo que hacemos. Las profesiones tienen como finalidad el bien común, nadie es profesional para sí mismo, es necesario el servicio a la comunidad.
La falta de comportamiento ético por los profesionales no solo afecta el prestigio personal y el de cada profesión, sino también perjudica a la comunidad.
la reflexión y la conciencia de la ética profesional pueden contribuir significativamente a evitar que en el ejercicio profesional se presenten los siguientes problemas:
a) Abuso de poder: es decir, ejercerlo para favorecer a otros.
b) Conflicto de intereses: crear normas en el trabajo que beneficien en lo personal a personas identificables.
c) Nepotismo: hacer participar a miembros de la familia de los beneficios de pertenecer a una organización. d) Incompetencia: conocido como “Principio de Peter”: (1977) que establece que: “toda je-rarquía, todo empleado, tiende a ascender hasta alcanzar su nivel de incompetencia”, “para todo puesto de trabajo que existe en el mundo, hay alguien en algún lugar que no puede desempeñarlo. Dado un periodo de tiempo y suficientes ascensos, llegará finalmente a ese puesto de trabajo y permanecerá en él, desempeñándolo chapuceramente, frustrando a sus compañeros y erosionando la eficiencia de la organización” (Peter, 28).
e) Soborno: aceptar obsequios o regalos a cambio de dar una atención especial a favor de alguien en pago de actos inherentes a sus funciones.
f) Lealtad excesiva: mentir para cubrir a un superior o realizar todas las actividades que le sean encomendadas, aún en contra de principios morales.
g) Falta de dedicación y compromiso: no realizar el máximo esfuerzo en su trabajo, perder el tiempo deliberadamente.
h) Abuso de confianza: utilizar los recursos de una organización para su uso personal o para hacer uso indebido de los mismos. i) Egoísmo: preferir el beneficio propio en detrimento de otro.
j) Encubrimiento: guardar silencio y no denunciar a un traidor. Movido por su amistad, temor o conveniencia.