Objetivo: El alumno conocerá y entenderá de qué manera se relaciona las emociones con el inconsciente. Comprenderá en que consiste la percepción y como es que el ser humano por una mala percepción se complica.
El Inconsciente y la Percepción
Sensación: Es detectar la energía física del ambiente que nos rodea y codificarla en señales de tipo nervioso. A este proceso lo denominamos: SENSACIÓN. – La sensación es el procesamiento cerebral primario procedente de nuestros sentidos principales, es decir: • VISTA, • TACTO, • OLFATO, • GUSTO y • OÍDO.
La percepción, por lo tanto, es la interpretación secundaria de las sensaciones (áreas secundarias y terciarias) en base a la experiencia y recuerdos previos.
El nivel más periférico es el consciente, el lugar donde temporalmente se coloca la información que recibimos del mundo que nos rodea y las experiencias que vivimos. Pronto, las informaciones recibidas y las experiencias vividas pasan a un nivel más profundo, el preconsciente; con relativa facilidad podemos acceder a los contenidos mentales aquí almacenados. El nivel más profundo es el inconsciente y sus contenidos, difícilmente accesibles a la conciencia, son vivencias traumáticas, informaciones reprimidas, aquello desagradable que no nos conviene recordar.
En este marco, la represión tiene un papel muy activo; es como una energía o un esfuerzo que se ejerce a fin de evitar que contenidos desagradables penetren en la conciencia. La represión es uno de los mecanismos de defensa que permite vivir manteniendo oculto todo aquello que dificultaría la vida de la persona.
Si bien el inconsciente no es observable, se manifiesta en determinados comportamiento. Se manifiesta en los sueños, escenificaciones imaginarias en las cuales se realizan nuestros deseos inconscientes y reprimidos; pero estas escenificaciones, -el contenido manifiesto del sueño-, se han de interpretar para acceder a su contenido no disfrazado, -el contenido latente. Los sueños son el «camino real» hacia el inconsciente.
El inconsciente se manifiesta también en los actos fallidos de nuestra vida cotidiana, o sea, en los errores que nos delatan, en los olvidos que nunca hubiéramos deseado. En la vida psíquica nada es casual, todo tiene una causa: no hay indeterminismo. También los chistes nos informan de nuestro inconsciente, son descargas psíquicas, pequeños actos de liberación de nuestras tensiones inconscientes.
Pero donde es más intensa y dolorosa la manifestación del inconsciente es en los trastornos mentales, especialmente las neurosis. La neurosis es una enfermedad en la cual unos síntomas externos (temores, manías, gritos histéricos, dolores físicos, parálisis, etc.) son expresión de un conflicto interno que tiene su origen en la historia infantil del paciente, cuando el niño sufre una lucha entre el deseo y su prohibición.
Se puede afirmar que el núcleo de la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud gira entorno de la motivación humana, más concretamente, de la presencia de motivaciones inconscientes que determinan nuestras decisiones y nuestros actos. A esta motivación humana Freud la llamó con el término alemán “trieb”, la mejor traducción de ello es la palabra pulsión
Una pulsión es un impulso que no está fijado y determinado como lo está el instinto; la pulsión, a diferencia del instinto, es moldeable y flexible. La pulsión es una tensión creciente que se resuelve en una distensión que provoca placer.
ACTIVIDAD.
Realiza lo que se te pide.
Contesta:
¿Que son los sentidos aristotélicos?
¿Que es el inconsciente?
¿Que es sensación?
¿Como explicarías la percepción?
ACTIVIDAD.
Realiza lo que se te pide.
Contesta:
¿Que son los sentidos aristotélicos?
¿Que es el inconsciente?
¿Que es sensación?
¿Como explicarías la percepción?


