Diagnóstico del problema de la educación.
Desde los puntos de vista axiológico –relacionado con la
teoría de los valores- y teleológico –relativo a la doctrina de las causas
finales-, la educación está atrapada entre dos concepciones opuestas: una es la
que se asienta en el artículo tercero de la Constitución de la República, fruto
del largo proceso del desarrollo histórico de México y las luchas y anhelos de
su pueblo, y la otra, la que se vincula con los intereses del mercado
internacional de nuestro tiempo, sobre todo, aunque no exclusivamente, en el
último cuarto de siglo.
Cada vez más en los últimos años, se ha venido imponiendo
en los hechos esta última, entre otros medios, por reformas jurídicas de
diverso nivel, decisiones de carácter administrativo y diferentes actos de
autoridades políticas, líderes sindicales devenidos en caciques, e intereses
particulares, sin que se haya abierto una reflexión sobre el problema ni se
haya reparado en los daños que conlleva. La irrupción de esta concepción, que se
presenta como “modernizadora” en el sentido del término que suele usar en sus
memorias el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, constituye una causa
fundamental de la profundización de la crisis de la educación que sufre México.
Análisis general e histórico de la educación.
Pocos temas existen tan estrechamente ligados con tan
diversas disciplinas, como la educación. Excede con mucho a las cuestiones
técnicas y pedagógicas, y se vincula con el derecho, la filosofía, la
sociología, la historia y la filosofía política. Por eso, no es casual que en
México, todos los textos constitucionales del pasado y contemporáneos, pero
además, “todos los planes políticos, y las propuestas y ofertas de gobierno, se
han referido al tema de la educación.”
Los planteamientos han respondido en todos los casos a
las ideas enarboladas por la corriente que los sustenta, puesto que en un tema
fundamental como la formación de la conciencia de las nuevas generaciones y su
consecuente impacto sobre la sociedad en su conjunto, la neutralidad ideológica
no existe.
Los liberales, autores de la Constitución de 1857,
plasmaron su concepción en el planteamiento “la enseñanza es
libre”. El mismo texto fue recogido por Carranza, en su proyecto de Carta
que presentó al Constituyente de 1916-17; sin embargo, el Congreso introdujo
avances como la laicidad de la educación y la prohibición a las corporaciones religiosas
y a los ministros de culto, de establecer o dirigir escuelas de instrucción
primaria. En 1934, surgió un proyecto de reforma sustentado
en el Plan Sexenal, que fue el programa de gobierno del general Lázaro
Cárdenas, por el que se instituía la educación socialista; la iniciativa
fue aprobada y rigió hasta 1946.
Análisis
filosófico, qué tipo de mexicano necesitamos.
En el caso del contenido axiológico y teleológico del
artículo tercero vigente, éste corresponde a otra reforma constitucional,
realizada en el año citado de 1946. En su texto se establecen los rasgos
característicos del tipo de mexicano que requiere nuestra sociedad en la época
contemporánea y, en consecuencia, del tipo de educación. Resumimos su contenido
en los siguientes postulados:

- Requerimos
que los mexicanos de la nueva generación sean patriotas, es decir, que
sustenten la convicción de la defensa y vigorización de nuestra identidad
nacional, sobre todo en esta época de expansión transnacional económica,
política e ideológico-cultural, entre otras, contando ésta última con
medios a su servicio cuyo potencial tecnológico les permite impactar de
manera prodigiosa en la imaginación y la mentalidad individual y
colectiva.
- Sin
embargo, al mismo tiempo que patriotas, los mexicanos que formemos han de
ser solidarios con los pueblos hermanos que luchan por liberarse de la
dominación extranjera y por construir sociedades justas. Los aspectos
indicados en estos dos numerales se expresan nítidamente en el apartado
“I” del artículo 3º, que establece que la educación
“Tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades
del ser humano…”; “…y fomentará en él, a la vez, el amor a la patria y la
conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la
justicia”.
- Requerimos
de mexicanos ajenos a los prejuicios y fanatismos, que estén en uso, por
tanto, de todo el potencial de una inteligencia libre de cadenas, como se
señala en apartado “II”.
Requerimos de
mexicanos formados para que vivan dentro del régimen democrático y,
consecuentemente, para que luchen por que éste exista, a plenitud. Sobre este
particular, sin embargo, es notorio que hay palabras que con el tiempo se
desgastan y su contenido conceptual se torna difuso; así sucede hoy en día con
las voces “democracia” y “régimen democrático”, que se usan con múltiples y
confusos significados. El planteamiento del artículo tercero constitucional, en
cambio, es avanzado y profundo al precisar que la democracia debe ser
considerada
“…no solamente como una estructura jurídica y un régimen
político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento
económico, social y cultural del pueblo”.
Lombardo,
coautor del artículo tercero.
- En efecto,
si la democracia es el gobierno ejercido por el pueblo para beneficio del
pueblo, necesariamente debe trascender lo formal y procedimental y
concretarse en el mejoramiento del pueblo en todos los órdenes, como
lo establece la norma. Se hace necesario señalar, en este punto, que Jaime
Torres Bodet, quien era Secretario de Educación Pública en la época de
esta importante reforma constitucional, reconoció un crédito en justicia,
al escribir:
“Lombardo Toledano… si no me engaña el recuerdo, (fue
autor de) dos sugestiones: la de mencionar ‘los resultados del progreso
científico’ como base de la enseñanza y la de aludir a la democracia no
solamente como a un régimen político, sino como a un sistema de mejoramiento
económico, social y cultural”.
En contraste con esta definición justa y avanzada de
democracia, hacemos notar que el régimen vigente “democrático” de México en las
últimas décadas se ha alejado cada vez más de dicha definición y, por tanto, se
ha distanciado de los anhelos del pueblo, al mismo tiempo que se ha vuelto
violatorio de la Constitución.
VINCENTE
LOMBARDO TOLEDANO
- Requerimos
mexicanos nacionalistas, pero con el tipo de nacionalismo que se define en
el propio mandato, respecto del cual, Lombardo precisa que ésta es la
primera vez que en una Constitución se habla sobre el nacionalismo, y
destaca la diferencia de éste nacionalismo nuestro con respecto de otros,
los que ejercen los países poderosos, que es agresivo y pretende
justificar sus tendencias intervencionistas y dominantes. El artículo
tercero dice, respecto de la educación, que ésta:
“Será nacional, en cuanto –sin hostilidades ni
exclusivismos– atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al
aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia
política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la
continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura”.
Lombardo afirma
que éste es un concepto nuevo:
“nacionalismo no como una categoría jurídica ni sólo como
una tesis política, sino como una programación del aprovechamiento de las
riquezas naturales para hacer posible el progreso del país. Nacionalismo,
además, para defender la independencia política de nuestra patria…”
- Y enfatiza
sobre la importancia de la independencia económica, porque“sin ésta, la
independencia política es precaria, como la experiencia lo ha demostrado.”
- Requerimos
mexicanos de la nueva generación que, asimismo, adquieran la formación
educativa que se expresa en la norma citada, en el sentido de que
“Contribuirá a la mejor convivencia humana, tanto por los
elementos que aporte, a fin de robustecer en el educando, junto con el aprecio
para la dignidad de la persona y la integridad de la familia, la convicción
del interés general de la sociedad, cuanto por el cuidado que ponga en
sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los
hombres, evitando los privilegios de razas, de sectas, de grupos, de sexos o de
individuos”.
Lombardo destaca otra tesis de alto valor en el artículo
tercero, al contestar a las preguntas de ¿a quién corresponde la tarea de
formar a las nuevas generaciones? ¿A quién compete formar la conciencia
nacional a través de la escuela? Y responde enfáticamente:
“Es al Estado
al que corresponde educar”.
Propuesta a propósito de la reforma educativa.
En contraste con la justeza y la riqueza axiológica y
teleológica del artículo tercero, han venido operando acciones que tienden a
preparar mexicanos que no sean patriotas ni defensores de nuestra identidad
cultural, sino una generación carente de memoria histórica y de amor a la
patria; una que acepte dócilmente el dominio de las fuerzas económicas
trasnacionales, y de la fuerzas políticas y militares de las grandes potencias,
en especial de Estados Unidos; mexicanos que incluso vean como deseable la
incorporación de nuestro país al de junto, al norte, en calidad de subordinado
o “patio trasero” como nos han llamado históricamente los ideólogos del
monroísmo y del imperialismo.
Acciones que tienden a formar una nueva generación de
mexicanos que no aprecien, defiendan y desarrollen nuestra cultura, sino que
vean la ajena como superior. Que no sean solidarios con los pueblos hermanos de
América Latina y el mundo, sino que vean con desdén las acciones liberadoras y
reivindicativas, en lo político y en lo económico. Que se sientan al margen de las
luchas por recuperar nuestros recursos naturales, que los vean como actos de
“agitación” estéril y repudiable.
Y que, confundidos, crean que la “democracia” puramente
formal es la verdadera democracia. La acción corrosiva de tales tendencias,
aunada a la acción siempre regresiva del viejo clero político, a las
disposiciones privatizadoras, a los escasos recursos económicos y materiales
que se destinan a esa noble tarea, y los bajos salarios de los trabajadores de
la educación, han provocado una profunda crisis en esta materia en México, que
es urgente y necesario resolver.
Proponemos, además de una justa política presupuestaria y
salarial, el rescate vigoroso del rico y valioso contenido del artículo tercero
constitucional. Su difusión por todos los medios posibles. Su valoración, por
medio del análisis y la reflexión colectiva. El cotejo de sus postulados,
respecto de las medidas regresivas que abundan. El estudio y la difusión de las
tesis de Vicente Lombardo Toledano, pensador profundo, educador en el más alto
sentido, sobre las aspectos axiológicos y teleológicos de la educación,
contenidos en la norma constitucional. Nos parece que todo esto es
indispensable.
