OBJETIVO: Analizar los diversos componentes del currículo para su aplicación en la
elaboración de proyectos curriculares.
¿QUÉ ENSEÑAR? ¿CUÁNDO ENSEÑAR? ¿CÓMO ENSEÑAR? ¿QUÉ, CÓMO Y CUÁNDO EVALUAR?
¿QUÉ ENSEÑAR?
La elaboración de un proyecto
curricular implica una labor en la que deben tomarse en cuenta una gran
variedad de elementos. Antes de entrar a analizar cada uno de ellos es
conveniente dejar en claro algunas características del diseño curricular.
En
cuanto a su estructura, ésta debe ser abierta con la finalidad de dejar en
libertad a quien vaya aplicarlo y hacerle las modificaciones que se crean
convenientes, modificaciones que están íntimamente relacionadas con el contexto
escolar, con la infraestructura material de los centros de trabajo, con las
necesidades y características de los alumnos, con los recursos con que se
cuenta. No debe confundirse al currículo como un diseño de programación, sino
que es la base para poder programar su contenido, a través de la planeación
docente.
Los proyectos curriculares están
diseñados para fortalecer y hacer más eficiente la educación y la actividad
escolar, procurando desarrollar el pensamiento creador, reflexivo y crítico,
desarrollar tanto la imaginación como el lenguaje y el uso de signos,
desarrollar y fortalecer las diferencias de los educandos y formar en ellos sus
competencias individuales y generales por su propia condición humana, para que
a través de metas educativas a corto, mediano y largo plazo, el ser humano
pueda desarrollarse a sí mismo en su carácter individual y a la vez pueda
integrarse a la sociedad, que cada vez le exige ser más competente.
Para
lograr este desarrollo es necesario plantear actividades que conduzcan al logro
de objetivos, los cuales tienen que ver con los contenidos, que a su vez tienen
que ver con los propósitos y éstos con los diseños curriculares. De esta manera
surge la tendencia de que el diseño curricular sea abierto, flexible, para que
las actividades que se planteen puedan ser modificadas, pues la condición del
ser humano es la de ser homogéneo en algunos aspectos y heterogéneos en otros.
Por eso no deben perderse de vista
las fuentes del currículo, ya que al diseñar un proyecto curricular siempre
deberán tomarse en cuenta los contextos sociales y culturales, las aportaciones
de las diferentes teorías psicológicas del aprendizaje y la práctica
pedagógica, rescatando teorías como el constructivismo y los aprendizajes significativos;
tomando en cuenta estos aspectos podrán diseñarse contenidos y actividades con
su respectiva secuenciación y grado de complejidad, así como deberá preverse
una evaluación para fortalecer lo que está bien y modificar lo que deba ser
modificado.
Todo
diseño curricular debe ser acompañado de un enfoque, el cual no es más que una
idea general para poder desarrollar los contenidos curriculares y nos da la
pauta de las teorías del aprendizaje o los enfoques instrumentales o formativos
que se pretenden.
Antes
de comenzar el diseño de un proyecto curricular debe tomarse en cuenta muchos
aspectos, entre ellos saber qué se va a enseñar, hacia quién va dirigida la
enseñanza, de qué manera se va a lograr lo que se quiere enseñar. En los
proyectos curriculares enfocados o basados por objetivos lo que se debe hacer
es plantearse precisamente los objetivos, que bien pueden ser generales,
particulares o específicos; no son más que las descripciones claras, precisas,
concretas, de lo que se pretende alcanzar o lograr y van a depender de la
temporalidad de los diseños curriculares. Los diseños curriculares por su
temporalidad pueden ser, breves o prolongados, breves en el caso de un curso o
taller y prolongados cuando se tratan de niveles educativos específicos; en
suma, los objetivos pueden ser generales, específicos e intermedios.
Los objetivos educativos nos dan la descripción de lo que se
pretende lograr con el diseño curricular e inducen a la selección de contenidos
curriculares y de actividades de enseñanza-aprendizaje encaminadas a lograr los
resultados que los objetivos proponen. Para conseguir éstos, que básicamente es
lo que se espera asimilen los estudiantes, es necesario realizar las
actividades de enseñanza-aprendizaje, actividades tanto del docente como del
alumno; éstas están estrechamente vinculadas con los contenidos de aprendizaje
y con los recursos con que cuenten.
Estos
contenidos seleccionados pueden tener, en su estructura interna, diferentes
intenciones educativas. Así, existen los contenidos con un enfoque
instrumental, que básicamente se refieren a los que sirven para desarrollar
habilidades para seguir aprendiendo, tales como el lenguaje y los números o los
contenidos con una estructura interna, con un enfoque formativo, que se
relacionan con aquellos que tiene que ver con la formación individual del ser
humano. Básicamente es lo que se espera asimilen los estudiantes, es necesario
realizar las actividades de enseñanza-aprendizaje, actividades tanto del
docente como del alumno; éstas están estrechamente vinculadas con los
contenidos de aprendizaje y con los recursos con que cuenten.
En lo que respecta a cómo deben ordenarse,
se sugiere siempre iniciar de la conceptualización general a la
conceptualización específica o particular, de esta manera no se descuida el
aspecto psicológico del aprendizaje de los alumnos, ya que toma en cuenta los
procesos mentales para la adquisición de conocimientos, que a su vez serán
generadores de otros conocimientos y éstos a su vez tendrán su origen en el
momento que, sea considerada la teoría del aprendizaje, que hace referencia a
los conocimientos significativos, a esos conocimientos que le dicen, que le
significan algo a quien está en proceso de aprender. Es una manera de hacer más
accesible el conocimiento, la enseñanza y los recursos para el aprendizaje que
se utilizan dentro del aula.
Otra
preocupación al elaborar un diseño o proyecto curricular, es decidir bajo qué
criterio se deben secuenciar los contenidos. Una secuenciación de estos
contenidos está estrechamente ligada a la estructura interna de los mismos; la
herramienta del diseñador deben ser sus propias habilidades del pensamiento,
enfocadas a esa mirada general y particular de la estructura de su propio
proyecto curricular.
¿CÓMO ENSEÑAR?
Una vez que se tienen claros los
objetivos y los contenidos de enseñanza surge la inquietud de cómo hacer que
esos objetivos se logren, cómo hacer que esos 29 contenidos sean apropiados para los alumnos. Aquí, los puntos de
análisis son tan diversos y distintos como los son cada docente y cada alumno
que se desempeña en los distintos centros escolares y que asiste a cada uno de
ellos, pero se pueden sugerir algunos aspectos que la práctica docente
cotidiana sugiere, retomar aspectos de la didáctica general y de la didáctica
particular, de las teorías del aprendizaje y de la psicología educativa.
Cada docente tiene su propia práctica pedagógica y cada alumno su
propio ritmo de aprendizaje.
Es necesario que quien realiza la
labor docente sea una persona que posea
una curiosidad intelectual, que tenga la imaginación y creatividad para hacer
llegar los conocimientos a sus alumnos; debe ser una persona que además de
poseer una cultura sea amante del arte, de sí mismo y de la lectura. Estos
valores del maestro lo harán inexplicablemente más sensible, más perceptivo y
más creativo; el docente es quien tiene que resolver el problema de cómo
enseñar. Esta interrogante surge inmediatamente después de que el maestro tiene
en sus manos el currículo y comienza a decidir y seleccionar las acciones que
deberá realizar en su proceso de enseñanza, los recursos que va a necesitar y
cómo los va a utilizar en el aula para que los contenidos sean aprendidos. Para
esto deberá estar atento y ser observador, observar las actitudes de los
alumnos y su desempeño dentro del salón de clases y sobre estas conductas y los
posibles productos que de ella emanen, valorar su trabajo profesional.
El
cómo enseñar está presente en todas las actividades o estrategias de enseñanza
que el docente planee. Se plantea un sinfín de cuestionamientos, tales como:
¿cómo hacer que los alumnos comprendan lo que leen?, ¿cómo utilizar los
conocimientos previos de los alumnos?, ¿cómo hacer que los aprendizajes sean
significativos?, ¿cómo enseñar un algoritmo?, ¿cómo fomentar la lectura? .Como
se ve, toda intención educativa dirigida a los alumnos siempre irá acompañada
de un ¿cómo…? pregunta que exige una respuesta.
Otro aspecto a considerar es el
conocimiento que el docente tiene de sus alumnos, conocer cómo son, qué
habilidades o cualidades poseen, qué habilidades tienen y cuáles deben
desarrollarse, cómo aprenden, cómo se comportan dentro del salón de clases, si
son participativos o no. Esto permitirá al docente poder planear sus
actividades, seleccionar sus materiales o recursos para que la práctica
educativa sea más eficiente.
Un aspecto más que debe
considerarse, antes de responderse el cómo, es el conocimiento del contexto del
centro de trabajo, para poder hacer las adecuaciones curriculares en caso de
ser necesario
Por
último, el cómo está íntimamente ligado
a los objetivos y a los contenidos de todo diseño, proyecto o currículo.
¿QUÉ, CÓMO Y
CUÁNDO EVALUAR?
La
evaluación como actividad dentro del aula escolar permite emitir juicios de
valoración de los procesos que se llevan a cabo dentro de la misma y sobre el
proceso de aprendizaje de los alumnos. Su
función es la de demostrar el logro que tienen los alumnos en relación con los
objetivos, contenidos y actividades de aprendizaje; sirve además para
considerar la labor de la práctica docente, para identificar lo que se hizo bien, lo que debe reforzarse
o lo que no se alcanzó, de acuerdo a lo planeado.
Las
valoraciones se pueden hacer de diferentes maneras. De manera grupal, a través
de una plenaria o lluvia de ideas sobre los aprendizajes que cada uno de los
alumnos adquiere y sobre la manera como el grupo se involucra colectivamente en
las actividades de aprendizaje. Además, debe promoverse la capacidad de
autoevaluarse, para que de manera individual cada quien reconozca sus alcances
y sus limitaciones.
También
conviene diferenciar acreditación de calificar: acreditación es el resultado final de aprovechamiento
de un currículo y calificar no es más que la asignación de un valor numérico
socialmente construido.
El
objeto de evaluar es recabar información de los logros del aprendizaje, pero
también sirve al docente para analizar su propia práctica docente, ya que la
manera de enseñar repercute en el interés de los alumnos; además, los
estudiantes tienen su propio estilo o proceso de adquirir conocimientos. Esto
sirve de base en la planeación de las diversas actividades que se desarrollan
dentro del aula, ya que son las actividades de enseñanza-aprendizaje las que
conducen al logro de los objetivos curriculares.
En el proceso de evaluación no debe perderse de vista la normatividad
que los centros o instituciones educativas tienen, como: dar a conocer los
resultados obtenidos de una manera clara y precisa, utilizar una escala de
calificación convencional o dar oportunidad de retroalimentar con base en los resultados
obtenidos.
Se evalúa para dar crédito al cumplimiento y logro de
los objetivos curriculares y para cambiar o seguir utilizando una metodología
determinada. Para eso deberán establecerse criterios de evaluación.
¿Qué es lo que se evalúa? Se evalúa la consecución de los contenidos en el
diseño curricular.
¿Cuándo se evalúa? Como ya se mencionó, puede ser al inicio de un curso,
de un tema, de una unidad o de un bloque de contenido (evaluación diagnóstica),
también puede darse durante el transcurso del tiempo que dure el desarrollo
curricular (evaluación formativa) y cuando se culmina un periodo de aprendizaje
llamada (evaluación sumativa).
¿Cómo evaluar? Es lo que se conoce como instrumentos de evaluación.
Tanto
la fundamentación para la elaboración de un diseño curricular o un proyecto
curricular como los diferentes componentes del currículo, visto uno a uno y
vistos en su conjunto, nos dan una idea más precisa de lo que es el concepto de
currículo. Como se podrá dar cuenta, es un proceso que requiere que quien o
quienes lo elaboren posean una visión muy amplia de lo que se proponen y que
quien lo aplica sepa interpretarlo, sea capaz de transmitirlo a los alumnos.