Ácidos grasos esenciales
Objetivo.
Conocer la estructura y funcionalidad de los acidos grasos esenciales y no esenciales.
Introduccion.
Los ácidos grasos son componentes naturales de las grasas y los aceites. Tomando como referencia su estructura química, se pueden clasificar en tres grupos: ‘saturados’, ‘monoinsaturados’ y ‘poliinsaturados’. Los ácidos grasos saturados (grasas) están presentes principalmente en alimentos de origen animal, como la carne (grasa), la manteca, los embutidos, la mantequilla y el queso, pero también en el aceite de palma y en el de coco que se utilizan para freír. La mayoría de los ácidos grasos insaturados (grasas) provienen de las plantas y los pescados grasos. Entre los alimentos que contienen ácidos grasos insaturados se encuentran el aguacate, los frutos secos, los aceites vegetales (de maíz, soya y algas), así como el salmón y el arenque. Los productos cárnicos contienen tanto grasas saturadas como insaturadas.
Desarrollo.
Funciones para la salud
La ingesta suficiente de ácidos grasos poliinsaturados (omega-3 y omega-6) es importante por el papel crucial que desempeñan en:
• el desarrollo y mantenimiento de una correcta función cerebral
• la visión • las respuestas inmunitarias e inflamatorias
• la producción de moléculas semejantes a las hormonas
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que presta asesoramiento científico a los responsables políticos, ha confirmado que se han demostrado unos claros beneficios para la salud de la ingesta de ácidos omega-3 poliinsaturados ácido (docosahexaenoico y eicosapentaenoico) en la dieta, ya que contribuye a lo siguiente:
• Mantenimiento de una presión arterial normal;
• Mantenimiento de una concentración normal de triglicéridos.
Reducción del riesgo de enfermedad
Recién nacidos prematuros El ácido graso de cadena larga omega-3 docosahexaenoico (DHA) es un constituyente esencial de las membranas de las células cerebrales y de otros tejidos nerviosos, entre los que se incluye la retina. Por otra parte, el DHA parece ser importante para los procesos visuales y neurológicos.
La fórmula de alimentación para recién nacidos a término conteniendo al menos un 0,3% del total de ácidos grasos como el DHA ha demostrado mejorar la maduración visual. En cuanto a la fórmula para lactantes enriquecida con DHA y ácidos grasos de cadena larga omega-6 (ácido araquidónico, AA), son necesarios más estudios para aclarar sus efectos en la agudeza visual o el desarrollo neurológico en recién nacidos prematuros a o término.
Embarazo y lactancia
Dado que la madre es la única fuente de ácidos grasos omega-3 (p. ej., ácido docosahexaenoico, DHA) para fetos y bebés alimentados exclusivamente con leche materna, se considera esencial una ingesta suficiente de estos ácidos durante el embarazo y la lactancia para suplir las necesidades del bebé.
Los estudios dedicados a evaluar los efectos de los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (PUFAs) durante el embarazo, así como el desarrollo físico y mental de los bebés nacidos de madres que han recibido suplementación, muestran resultados muy variados. Aunque algunos de estos resultados son prometedores, se necesitan más estudios para determinar los potenciales efectos beneficiosos de los PUFAs.
Enfermedades cardiovasculares
Los estudios han demostrado que una ingesta elevada de ácidos grasos de cadena larga omega-3 (ácido eicosapentaenoico, EPA, y ácido docosahexaenoico, DHA) contribuye a disminuir los factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares, principalmente la presión arterial alta (‘hipertensión’) y los niveles de triglicéridos en la sangre.
Los estudios llevados a cabo con víctimas de infartos han revelado que la suplementación diaria con ácidos grasos omega-3 puede reducir el riesgo de accidente cerebrovascular, infartos posteriores y muerte.
Cáncer El equilibrio entre los ácidos grasos omega-3 y omega-6 parece tener un papel importante en el desarrollo y crecimiento de algunas formas de cáncer, como el de mama, colon y próstata.
Pese a que aún se requieren más estudios para comprender el posible efecto de los ácidos grasos omega-3 en la prevención y el tratamiento del cáncer, los investigadores especulan que, en combinación con otros nutrientes (p. ej., la vitamina C, la vitamina E, el beta-caroteno y la coenzima Q10), estos ácidos pueden ser especialmente valiosos en la prevención y el tratamiento del cáncer de mama.
Algunos estudios han probado que el consumo diario de ácidos grasos de cadena larga omega-3 (ácido eicosapentaenoico, EPA, y ácido docosahexaenoico, DHA) ralentiza o invierte el progreso del cáncer de colon.
Un estudio realizado con animales ha demostrado que en ratas con cáncer de colon extendido, los ácidos grasos omega-3 (en concreto, el ácido alfa-linolénico, ALA) favorece el crecimiento de las células cancerígenas en el hígado. La razón de esto no está clara, por lo que se necesita una investigación más profunda.
Enfermedades oculares asociadas a la edad
Un estudio clínico comparativo entre personas que padecen degeneración macular asociada a la edad, un grave trastorno que puede derivar en ceguera, e individuos sin enfermedades oculares reveló que aquellas personas con una dieta equilibrada de ácidos grasos omega-3 y omega-6 y una alimentación rica en pescado tenían menos probabilidades de padecer este problema ocular en concreto.
Otro estudio clínico de mayores dimensiones confirma que los ácidos grasos de cadena larga omega-3 (ácido eicosapentaenoico, EPA, y ácido docosahexaenoico, DHA) provenientes del pescado, ingeridos 4 veces o más por semana, pueden reducir el riesgo de desarrollar degeneración macular. Más concretamente, sin embargo, este mismo estudio sugiere que el ácido graso omega-3 alfa-linolénico (ALA) puede incrementar el riesgo de este problema ocular, sin que estén claras las razones.
Enfermedades cardiovasculares Existen ciertas pruebas de que los ácidos grasos omega-3 pueden tratar e incluso prevenir la aterosclerosis mediante la inhibición de la formación de la placa y coágulos sanguíneos que pueden obstruir las arterias.
Diabetes
Las personas diabéticas tienden a tener niveles muy altos de grasa en la sangre (triglicéridos). Los estudios han demostrado que los ácidos grasos omega-3 procedentes del aceite de pescado pueden contribuir a reducir los triglicéridos, por lo que las personas que padecen diabetes se pueden beneficiar del consumo de alimentos o suplementos que contengan ácidos grasos de cadena larga omega-3 (ácido eicosapentaenoico, EPA, y ácido docosahexaenoico, DHA).
El ácido graso omega-3 alfa-linolénico (ALA) no muestra el mismo beneficio que el DHA y EPA, ya que muchos diabéticos carecen de la habilidad de convertir eficazmente el ácido ALA a una forma de ácidos grasos omega-3 que el organismo pueda asimilar fácilmente.
Se han registrado ligeros aumentos de los niveles de azúcar en sangre en ayunas en pacientes con diabetes tipo 2 al tomar altas dosis de suplementos de aceite de pescado.
Objetivo.
Conocer la estructura y funcionalidad de los acidos grasos esenciales y no esenciales.
Introduccion.
Los ácidos grasos son componentes naturales de las grasas y los aceites. Tomando como referencia su estructura química, se pueden clasificar en tres grupos: ‘saturados’, ‘monoinsaturados’ y ‘poliinsaturados’. Los ácidos grasos saturados (grasas) están presentes principalmente en alimentos de origen animal, como la carne (grasa), la manteca, los embutidos, la mantequilla y el queso, pero también en el aceite de palma y en el de coco que se utilizan para freír. La mayoría de los ácidos grasos insaturados (grasas) provienen de las plantas y los pescados grasos. Entre los alimentos que contienen ácidos grasos insaturados se encuentran el aguacate, los frutos secos, los aceites vegetales (de maíz, soya y algas), así como el salmón y el arenque. Los productos cárnicos contienen tanto grasas saturadas como insaturadas.
Desarrollo.
Funciones para la salud
La ingesta suficiente de ácidos grasos poliinsaturados (omega-3 y omega-6) es importante por el papel crucial que desempeñan en:
• el desarrollo y mantenimiento de una correcta función cerebral
• la visión • las respuestas inmunitarias e inflamatorias
• la producción de moléculas semejantes a las hormonas
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que presta asesoramiento científico a los responsables políticos, ha confirmado que se han demostrado unos claros beneficios para la salud de la ingesta de ácidos omega-3 poliinsaturados ácido (docosahexaenoico y eicosapentaenoico) en la dieta, ya que contribuye a lo siguiente:
• Mantenimiento de una presión arterial normal;
• Mantenimiento de una concentración normal de triglicéridos.
Reducción del riesgo de enfermedad
Recién nacidos prematuros El ácido graso de cadena larga omega-3 docosahexaenoico (DHA) es un constituyente esencial de las membranas de las células cerebrales y de otros tejidos nerviosos, entre los que se incluye la retina. Por otra parte, el DHA parece ser importante para los procesos visuales y neurológicos.
La fórmula de alimentación para recién nacidos a término conteniendo al menos un 0,3% del total de ácidos grasos como el DHA ha demostrado mejorar la maduración visual. En cuanto a la fórmula para lactantes enriquecida con DHA y ácidos grasos de cadena larga omega-6 (ácido araquidónico, AA), son necesarios más estudios para aclarar sus efectos en la agudeza visual o el desarrollo neurológico en recién nacidos prematuros a o término.
Embarazo y lactancia
Dado que la madre es la única fuente de ácidos grasos omega-3 (p. ej., ácido docosahexaenoico, DHA) para fetos y bebés alimentados exclusivamente con leche materna, se considera esencial una ingesta suficiente de estos ácidos durante el embarazo y la lactancia para suplir las necesidades del bebé.
Los estudios dedicados a evaluar los efectos de los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (PUFAs) durante el embarazo, así como el desarrollo físico y mental de los bebés nacidos de madres que han recibido suplementación, muestran resultados muy variados. Aunque algunos de estos resultados son prometedores, se necesitan más estudios para determinar los potenciales efectos beneficiosos de los PUFAs.
Enfermedades cardiovasculares
Los estudios han demostrado que una ingesta elevada de ácidos grasos de cadena larga omega-3 (ácido eicosapentaenoico, EPA, y ácido docosahexaenoico, DHA) contribuye a disminuir los factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares, principalmente la presión arterial alta (‘hipertensión’) y los niveles de triglicéridos en la sangre.
Los estudios llevados a cabo con víctimas de infartos han revelado que la suplementación diaria con ácidos grasos omega-3 puede reducir el riesgo de accidente cerebrovascular, infartos posteriores y muerte.
Cáncer El equilibrio entre los ácidos grasos omega-3 y omega-6 parece tener un papel importante en el desarrollo y crecimiento de algunas formas de cáncer, como el de mama, colon y próstata.
Pese a que aún se requieren más estudios para comprender el posible efecto de los ácidos grasos omega-3 en la prevención y el tratamiento del cáncer, los investigadores especulan que, en combinación con otros nutrientes (p. ej., la vitamina C, la vitamina E, el beta-caroteno y la coenzima Q10), estos ácidos pueden ser especialmente valiosos en la prevención y el tratamiento del cáncer de mama.
Algunos estudios han probado que el consumo diario de ácidos grasos de cadena larga omega-3 (ácido eicosapentaenoico, EPA, y ácido docosahexaenoico, DHA) ralentiza o invierte el progreso del cáncer de colon.
Un estudio realizado con animales ha demostrado que en ratas con cáncer de colon extendido, los ácidos grasos omega-3 (en concreto, el ácido alfa-linolénico, ALA) favorece el crecimiento de las células cancerígenas en el hígado. La razón de esto no está clara, por lo que se necesita una investigación más profunda.
Enfermedades oculares asociadas a la edad
Un estudio clínico comparativo entre personas que padecen degeneración macular asociada a la edad, un grave trastorno que puede derivar en ceguera, e individuos sin enfermedades oculares reveló que aquellas personas con una dieta equilibrada de ácidos grasos omega-3 y omega-6 y una alimentación rica en pescado tenían menos probabilidades de padecer este problema ocular en concreto.
Otro estudio clínico de mayores dimensiones confirma que los ácidos grasos de cadena larga omega-3 (ácido eicosapentaenoico, EPA, y ácido docosahexaenoico, DHA) provenientes del pescado, ingeridos 4 veces o más por semana, pueden reducir el riesgo de desarrollar degeneración macular. Más concretamente, sin embargo, este mismo estudio sugiere que el ácido graso omega-3 alfa-linolénico (ALA) puede incrementar el riesgo de este problema ocular, sin que estén claras las razones.
Enfermedades cardiovasculares Existen ciertas pruebas de que los ácidos grasos omega-3 pueden tratar e incluso prevenir la aterosclerosis mediante la inhibición de la formación de la placa y coágulos sanguíneos que pueden obstruir las arterias.
Diabetes
Las personas diabéticas tienden a tener niveles muy altos de grasa en la sangre (triglicéridos). Los estudios han demostrado que los ácidos grasos omega-3 procedentes del aceite de pescado pueden contribuir a reducir los triglicéridos, por lo que las personas que padecen diabetes se pueden beneficiar del consumo de alimentos o suplementos que contengan ácidos grasos de cadena larga omega-3 (ácido eicosapentaenoico, EPA, y ácido docosahexaenoico, DHA).
El ácido graso omega-3 alfa-linolénico (ALA) no muestra el mismo beneficio que el DHA y EPA, ya que muchos diabéticos carecen de la habilidad de convertir eficazmente el ácido ALA a una forma de ácidos grasos omega-3 que el organismo pueda asimilar fácilmente.
Se han registrado ligeros aumentos de los niveles de azúcar en sangre en ayunas en pacientes con diabetes tipo 2 al tomar altas dosis de suplementos de aceite de pescado.