Objetivo:
Que el alumno relacione como la auto- conciencia conlleva a un autodominio y como este deriva en un desarrollo psico-emocional sano.
Manejo de las Emociones
Autodominio ¿Cómo manejar las emociones?
Cuando hemos logrado una adecuada autoconciencia y hemos entendido nuestras
propias emociones, carencias y necesidades emocionales insatisfechas, y somos
capaces de reconocer y nombrar nuestros estados emocionales cuando están
ocurriendo, hemos dado ya el paso más importante en el adecuado control de las emociones.
Las emociones son tan intensas y tan intempestivas que a menudo se requiere un
esfuerzo tenaz para dominarlas, en lugar de que ellas nos dominen a nosotros,
podríamos compararlas con un potro salvaje que trata de derribarnos a toda costa y que
nos lleva por donde su desbocada y alocada carrera lo conduce. Podemos dejarlo que
nos maneje de esta forma, o bien podemos domarlo y que realmente nos sea útil para ir a
donde queramos dirigirnos. El potro es poderoso pero no nos será útil en estado salvaje,
a menos que lo pongamos a nuestro servicio domándolo para aprovechar su fuerza.
Este control no significa supresión de emociones negativas, no tendría sino un efecto
contraproducente. Supongamos que en nuestra situación laboral, al ver los avances de
algún compañero, sentimos una desagradable sensación de envidia, como éste es un
sentimiento inaceptable y además desaprobado moral y socialmente, lo negamos y lo
mandamos al inconsciente. El hecho de que lo hallamos colocado “debajo de la alfombra”
no quiere decir que no exista, y desde ese lugar oculto nos hará más daño porque
provocará conductas en nosotros de las cuales nos será difícil reconocer su causa. Sería
mejor reconocer el sentimiento de envidia y tratar de encontrar su causa primaria en
nosotros mismos.
Un adecuado autocontrol significa más bien el reconocimiento y la expresión equilibrada
de nuestras emociones negativas, puesto que cada una de ellas tiene un propósito y en
principio no existen emociones “malas”, ellas nos indican algún aspecto que nuestro ser
percibe como amenazante para que nos protejamos física o psicológicamente, para que
nos adaptemos sanamente a cada situación. Podemos afirmar que inclusive las
emociones más negativas, que nos producen sufrimiento tiene una función positiva
porque templan nuestro carácter y nos ayudan a responder más eficientemente en el
futuro.
Bienestar = equilibrio emocional
(ni tan intensa que nos ciegue, ni tan fría que nos aleje de la realidad)
Los sentimientos y emociones extremadamente intensas son poco frecuentes, a menos
que ya sean tan crónicos que frecuentemente desequilibren a la persona como en el caso
de estados depresivos crónicos o una continua irritabilidad que nos lleve a desórdenes
del carácter, caso en el que se requiere de apoyo profesional para recuperar el equilibrio.
Cuando las emociones son más normales, y queremos ponerlas a nuestro servicio, el
camino es dominarlas y el procedimiento nos es cada vez más claro: reconocerlas,
analizarlas, encontrar su origen y aplicar una de las muchas técnicas disponibles, tales
como caminar, hacer ejercicio físico, o practicar la relajación, la meditación.
Recuerda...
- Tus sentimientos negativos son expresiones de tus necesidades emocionales insatisfechas.
- Cada sentimiento o emoción negativa, tiene un valor positivo.
- La conciencia de tus sentimientos y emociones es la llave del autoconocimiento, y el autoconocimiento es la llave del automejoramiento.
- Juzgar y analizar a los demás no es más que una forma de auto evasión y autoengaño.
- El miedo es una emoción secundaria, identifica cual es la primaria.
- Aceptando la responsabilidad, liberas el resentimiento.
- Existe una tenue línea entre necesidad insatisfecha y odio, y no entre amor y odio.
- No puedes resolver los problemas emocionales con lógica.
- Las emociones no son detestables.
- Invalidar las habilidades, la intimidad, la creatividad y la autoestima; generan caos, confusión y conflicto.
- Todas las acciones están motivadas por sentimientos.
ACTIVIDAD.
Realiza un ensayo sobre el tema, autodominio.