Objetivo: Identificará los tipos de glaciares y el funcionamiento de las aguas subterráneas
Aguas subterráneas.
Las aguas que se infiltran en el subsuelo constituyen las llamadas aguas subterráneas. Se forman cuando el agua de lluvia, de los ríos o de los lagos, por efecto de la gravedad, se infiltra a través de capas permeables del suelo, hasta llegar a una capa impermeable que le impide seguir descendiendo, por lo que se acumula formando mantos freáticos o acuíferos que fluyen como ríos bajo la tierra, si las rocas tienen una pendiente inclinada a partir de los mantos acuíferos o, si no, forman lagos subterráneos.
Las aguas subterráneas provienen además del agua de lluvia, de la nieve o del riego que se infiltra en zonas con rocas porosas (arena, grava, etc.), bajo las cuales hay rocas impermeables, donde el agua se detiene, se almacena y forma el acuífero.
Algunas de estas aguas salen de manera natural a la superficie del suelo, a través de fisuras producto de un proceso erosivo, originando manantiales que pueden formar lagos o arroyos. Pero otras veces son extraídas por medio de maquinaria a través de los llamados pozos artesianos, cuya agua inicialmente se encuentra entre dos capas de rocas impermeables, y al perforarse la capa superior, brota el agua por presión.
En las zonas secas, los manantiales forman depósitos de agua denominados oasis. El agua de estos manantiales proviene de corrientes subterráneas de zonas muy lejanas. Cuando las aguas subterráneas se infiltran en zonas volcánicas, por su cercanía con las corrientes de magma, elevan su temperatura hasta llegar al punto de ebullición y salen de esa forma a la superficie. Debido a estas cualidades, se les conoce como aguas termales. Además de su alta temperatura, contienen también sales minerales en disolución. A estas dos características les confieren ciertas cualidades terapéuticas.
Como ya se ha mencionado, los lagos cársicos se forman debido a que en lugares de roca caliza, las aguas infiltradas disuelven la roca gradualmente, y así socavan enormes galerías o cuevas subterráneas de donde cuelgan las estalactitas y desde el piso se elevan las estalagmitas que al juntarse forman columnas. Al desplomarse todas estas estructuras, se abren los huecos de tal forma que queda al descubierto el agua subterránea, en forma de lagos llamados cenotes.
El 66% de la población de México se abastece de agua subterránea. La sobre explotación de estas aguas puede reducir el manto freático e incluso agotarlo. En las regiones áridas de México, se han sobre explotado los depósitos acuíferos, lo cual provoca intrusiones salinas, hundimientos de terreno y bombeo de agua desde mayores profundidades con altos costos, como ha sucedido en la costa de Sonora.
Glaciares.
Como se recordará, la disponibilidad de agua dulce es limitada, ya que la mayor parte de ella (75%) está en los casquetes polares y el resto en los glaciares. Por su volumen, los glaciares constituyen la mayor reserva de agua dulce del planeta. Éstos son masas de hielo en movimiento que se originan en regiones cercanas a los polos por las precipitaciones de nieve y los procesos de hielo, deshielo y rehielo.
El movimiento de las masas de hielo erosiona las laderas de las montañas y excava depresiones que con el tiempo se convierten en lagos.
Existen dos tipos de glaciares: los de montaña y los continentales.
Los glaciares de montaña se forman debido a la elevada altitud y a la existencia de humedad atmosférica que propicia la precipitación en forma de nieve, en las partes altas de las grandes elevaciones del mundo, que pueden encontrarse incluso en zonas ecuatoriales pero a partir de los 5 000m de altitud.
La República Mexicana cuenta con glaciares de montaña. Éstos poseen un interés inusitado. Por una parte, son los únicos en la latitud 19° norte y deben su existencia a que las montañas que los alojan tienen altitudes mayores a 5,000m. Organizaciones internacionales que estudian el cambio climático (World Glacier Monitoring Service y World Meteorological Organization, entre otras) consideran que el análisis de su comportamiento es uno de los mejores indicadores para reconocer la tendencia climática global.
Por otro lado, los glaciares continentales o polares son aquellos que se localizan en lugares que superan los 60° de latitud, ya sea norte o sur. Estas regiones cubren, como un enorme caparazón, grandes extensiones de la Tierra que
se les llaman casquetes polares. Un casquete se encuentra en la región del Ártico en la parte norte del planeta y el otro en la región del Antártico en el sur. Las masas de hielo en estas regiones se desplazan lentamente, formando corrientes glaciares.
Cuando enormes bloques de hielo se desprenden de los flancos de los casquetes polares, reciben el nombre de icebergs, los cuales al flotar en el agua, solo sobresalen a la superficie de las aguas oceánicas en un 10% de su volumen total. Son empujados a la deriva por las corrientes marinas y los vientos y constituyen un riesgo para la navegación, especialmente en las rutas del Atlántico del Norte. El peligro de choque entre un barco y un iceberg ha disminuido desde que pueden ser detectados por radar.
Glaciares de montaña en la república mexicana
Pico de Orizaba y Popocatépetl

Aguas Subterráneas